domingo, 23 de diciembre de 2007

Scrooge

¿Quién no conoce al siempre vigente personaje de Charles Dickens?, recreado infinidad de veces en películas para cable, cortos animados y especiales navideños. Así mismo, ¿quién no tiene entre sus familares, conocidos y/o amigos, a alguien que, sin rivalizar con Scrooge, no deja de ser un detractor de la Navidad, los festejos y las buenas intenciones envueltas en papel brillante?.
Quizás no sea alguien que vemos alrededor, quizás sólo somos nosotros y por eso, en cierta forma, Scrooge hasta nos resulta simpático. No lo aprobamos, pero lo entendemos; lo entendemos porque empatizamos con él y empatizamos porque en algo nos parecemos. No se puede ser bueno todo el tiempo, si así fuera, ¿dónde quedaría la voluntad humana?.

Scrooge es el protagonista de "Canción de Navidad"("A Christmas Carol"), una historia de fuerte matiz moral escrita por Dickens en el año 1843. Dicho personaje se caracteriza por su avaricia, su falta de fé en los hombres, y en ese amor al prójimo que exalta la Navidad. Se conduce con total desinterés por quienes los rodean, incapaz de manifestar un gesto de bondad o compasión.
Sin embargo, su realidad y emociones se ven alteradas por tres visitas inesperadas: los tres fantasmas que encarnan al espíritu de la Navidad, en el pasado, el presente y el futuro.




"Canción de Navidad", fragmento- (1843)


..."La puerta del despacho de Scrooge permanecía abierta de modo que pudiera atisbar a su empleado que estaba copiando cartas en una deprimente y pequeña celda, una especie de cisterna. Scrooge tenía un fuego muy escaso, pero la lumbre del empleado era todavía mucho más pequeña: parecía un solo tizón. Pero no podía recargar la estufa porque Scrooge guardaba el carbón en su propio cuarto, y seguro que si el empleado entraba con la pala su jefe anticiparía que tenían que marcharse ya. Por consiguiente, el empleado se arropó con su bufanda blanca e intentó calentarse con la vela; no era hombre de gran imaginación y fracasaron sus esfuerzos.
-¡Felíz Navidad, Tío; que Dios lo guarde!- exclamó una alegre voz. Era la voz del sobrino de Scrooge, que apareció ante él con tal rapidez que no tuvo tiempo de darse cuenta de que venía.
-¡Bah!- dijo Scrooge-¡Tonterías!
El sobrino de Scrooge estaba todo acalorado por la rápida caminata bajo la niebla y la helada; tenía un rostro agraciado y sonrosado; sus ojos chispeaban y su aliento volvió a condensarse cuando dijo:
-¿Navidad una tontería, Tío? Seguro que no lo dices en serio.
-Sí que lo digo.¡Felíz Navidad! ¿Qué derecho tienes a ser feliz?¿Qué motivos tienes para estar feliz? Eres pobre de sobra."...


"¿Qué derecho tienes a ser feliz?", semejante frase queda suspendida en el aire como un piedra de hielo antes de impactar contra el cristal. Pero no es tanto el derecho a la felicidad lo que me incita a reflexión, sino el derecho que muchos se atribuyen para herir a los demás.

Deus Caritas Est.
(Quizás sea lo único memorable que haya salido de los labios de un hombre tan severo)