lunes, 13 de octubre de 2008

Situaciones absurdas que vive un lector

La semana pasada, estoy sentada frente al diario leyendo la última noticia relacionada al Premio Nobel de Literatura 2008. Leo entre los nombres que se barajan para ganarlo, el de Inger Christensen, poeta danesa que ha sido mencionada como candidata en otras ocasiones. Entonces caí en una idea absurda. Pensé "Ojalá gane Christensen, así puedo leer algo de ella". Lo cierto es que hay escritores que sólo reaparecen o peor, aparecen por primera vez, en las librerías después de que han sido premiados con el Nobel. Siempre hay, al menos, una editorial que reedita su obra. Siempre hay ejemplares emergiendo mágicamente desde los depósitos. Aún así, no siempre se consiguen los mejores títulos de cada autor... Pero bueno, lo importante es aprovechar la movida, supongo. Poner en las góndolas y mesas algo de ese escritor que anda de boca en boca, en revistas y periódicos.

Unos meses antes de que Doris Lessing ganara el Nobel, busqué sus primeros libros, sin suerte, por las librerías. La semana en que fue premiada, podían verse algunos ejemplares amarillentos de "El quinto hijo" o "La buena terrorista", ubicados muy cerca de los bestsellers. Diez días después ya tenía más títulos disponibles de esta autora. Me pasó algo bastante similar con Pamuk.

Quizás ahora, Nobel de por medio, muchos lectores tengamos la posibilidad de leer algo de Jean-Marie Le Clézio.





9 comentarios:

Rayuela dijo...

Pasa lo mismo cada año, con cada premio. Me imagino a las grandes superficies reservando mesas y llamando como locas a los distribuidores para tener, antes que las demás, todo lo publicado del autor premiado. Con el nuevo Nobel será, quizás, más "divertido" puesto que se lo conoce más bien poco fuera de Francia y se ha traducido una pequeña parte de su producción.

La cuestión es que la gente compra lo que se promociona, lo que lleva la etiqueta de "Flamante Premio X año XXXX" Por supuesto, no desmerezco a este premiado ni a ningún otro, pero es triste que se venda más con etiqueta que sin ella. Y como las etiquetas no dependen siempre de la calidad, muchas grandes obras se pierden en los almacenes...

Lluís Salvador dijo...

No es ninguna tontería lo que dices, Verónika, pero tampoco debiera ser una situación absurda. Las bases del premio Nobel explicitan que se debe conceder cada año para ayudar a que un autor sea conocido. Después pasa lo que pasa, claro, y es que este galardón se ha convertido en la cúspide de una carrera literaria...
Un saludo.

María dijo...

Hola Veronika...sólo pasaba por aquí para agradecerte tu visita al blog, y lo mucho que me gusta el tuyo...coincidimos en muchas cosas. Nos leemos!! Un saludo grande
Por cierto, de Lessing me gustó, "memorias de una superviviente"...aunque dicen que está genial el "cuaderno dorado" (éste último aún no lo he leido)

Veronika dijo...

¡Hola!

Rayuela: en situaciones así, las drandes editoriales se entregan a la rapiña, y es triste saber que otros tantos buenos libros no son promocionados ni reeditados.

Lluís: me resulta absurda la situación de conocer a un autor, de calidad, casi siempre con una vasta obra, sólo después de que ha recibido el Premio Nobel. Me hace pensar en todos los autores que me estaré perdiendo... Y en los que descubriré cuando ya estén muertos.
Por otro lado, sería bueno que los premios ayudaran a que se difundan libros imperdibles, pero no siempre es así. Y sí, el Nobel, máximo galardón de las letras, como suele llamársele, es sinónimo de prestigio... Y todos quieren algo de prestigio en sus vidas, aunque más no sean sus migajas.

María: Gracias por al visita!
Tengo en el blog un post sobre Memorias de una superviviente, fue uno de los primeros libros que leí este año. A mí no me gustó mucho, en parte, porque andaba buscando algo diferente que leer en ese momento. Tengo empezado "Canta la hierba", en inglés (The grass is singing) y me está gustando mucho.


¡Saludos!

mariano skan dijo...

Es verdad, el NObel es un negocio redondo sobre todo para las editoriales . Cuando ganó Coetzee busqué algunos títulos suficientes para darme cuenta que no es mi estilo aunque me gustó mucho DESGRACIA, en los demás títulos no superé las 50 paginas.
Con Lessing me pasó algo similar, busqué en la biblioteca pública algunos de sus libros que no pude continuar,a Pamuk directamente no lo busqué y ahora Le clézio, su nombre promete, iré en su busca.

saludos y espero reconciliarme con los Nobel.

Veronika dijo...

Hola Mariano:

Sí, Coetzee fue otro caso.
Este año leí una novela suya y aún no la comenté. Estoy esperando el momento en que termine de "digerirla" para escribir al respecto (me tuve que tomar un tecito de manzanilla después de leerla, jaja)

Gracias por la visita.

¡Saludos!

Lluís Salvador dijo...

El problema es que ahora se edita mucho... Y el problema es que antes se editaba muy poco. Años ha apenas salían 3000 novedades a la venta al año. Y claro, un premio nobel era la bomba, con lo que todos los editores se lanzaban a por él.
Ahora se edita mucho, y se producen situaciones contradictorias. Le Clézio ha tenido obra publicada y descatalogada. O por ejemplo mi estimada Joyce Carol Oates "veneno para la taquilla", como se solía decir. No hay editor español que no haya probado a publicarla, y se han pillado los dedos con las pocas ventas.
Y en cuanto a Coetzee, mi opinión es que es muy desigual. Me gusta Esperando a los Bárbaros, pero el resto... Pero es un lúcido pensador, porque una cosa no quita la otra.
No sé, en cuanto a Nobel, yo me quedo con García Márquez, Kipling y Steinbeck (y algún otro que seguro se me olvida, claro).
¡Saludos!

LEOFUMOPIO dijo...

Toda la razon, a veces en Nobel es el mejor premio, para conocer un poco de la obra de un escritor. Aunque el premio esta muy manoseado, nos da la posibilidad de conocer escritores de otras latitudes . Espero que algún día las editoriales cambien su política de publicación y que publiquen esos grandes libros que debemos leer y que todavía no están traducidos.

Andromeda dijo...

Muy cierto todo lo que dicen.
De Le clézio sólo había unos cuantos libros a la venta, de los cuales no alcancé ni uno sólo. Y eso que fui a la librería al día siguiente (de la premiación). Me aseguraron que pronto llegaría una avalancha de títulos.
Gracias al Nobel leí "El cuaderno dorado" (Lessing) y conocí a Pamuk, del que he leído "Me llamo rojo" y "nieve".
De Coetzee leí "Vida y época de Michael K". Tengo "Hombre lento" en la estantería pero me pongo, no sé, "como nerviosa" cada vez que hago el intento de tomarlo. :(

Un saludo.