viernes, 17 de octubre de 2008

De pobre y de loco, todos los poetas tienen un poco

Este miércoles fue el "Blog action day", versión 2008. El tema para postear era la pobreza.
Yo tenía mi post en borrador, pero no pude publicarlo. Mi computadora decidió que este miércoles era día no laborable.

No había pensando demasiado sobre qué escribir. El tema me encontró a mí.
Leí hace pocos días sobre un proyecto de Ley impulsado por la SEA (Sociedad de escritores y escritoras de la Argentina), en la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El proyecto en cuestión impulsa la creación de una pensión para escritores, en el marco del Régimen de Reconocimiento a la Actividad Literaria de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

En el mes de septiembre salió publicada una nota al respecto, en el diario Clarín.

..."Este proyecto, impulsado el año pasado por el fallecido diputado Elvio Vitali, propone que los escritores porteños que tengan al menos cinco libros publicados y registrados, y no cuenten con una jubilación, puedan acceder a esta pensión vitalicia, equivalente a dos veces y media el monto de una jubilación mínima, es decir, unos 1.250 pesos. El proyecto apunta a beneficiar a unos 90 escritores porteños que se encuentran prácticamente en la indigencia, ya que desarrollaron una labor literaria a lo largo de su vida pero no cuentan con ningún beneficio previsional. Por eso la iniciativa señala expresamente que la pensión "no podrá concederse cuando el escritor gozare de cualquier tipo de subsidio, premio literario o una jubilación, pensión graciable o retiro civil o militar, nacional, provincial o municipal equivalente a dos y media (2,5) jubilaciones mínimas".

La propuesta ya cuenta con la adhesión de muchos escritores, entre ellos: Héctor Tizón, Antonio Dal Masetto, Martín Caparrós, Abelardo Castillo, etc.

El hecho de que un escritor viva en la indigencia, genera indignación. Habla de la noción que se tiene, popularmente, de que la literatura, así como toda expresión artística, es prescindible. Ergo, quienes se dedican a ellas también. Y éste, es todo un tema.
La literatura y el arte no son actividades frívolas, quién así lo considere debería rever su propia visión del mundo. Es el sujeto, el lector y el espectador quien resignifica y valora la obra, desde quién es, con sus circunstancias de ser social. Si no podemos conmovernos no deberíamos culpar al mensajero.
Yo pienso desde hace mucho tiempo, que el arte es uno de los caminos de la empatía. Es una herramienta de reflexión y educación; nos ayuda a entendernos, a sumergirnos en aspectos menos visibles de nuestra humanidad. Si no nos conmovemos desde nuestra propia humanidad, desde nuestra individualidad, veo muy difícil que se pueda empatizar con alguien más... Sin empatía no hay compasión, no hay tolerancia ni respeto por el otro. El mundo, construído y sostenido por todos, todos que me incluye, gira sobre un eje egoísta.

Y ya puedo oír varias voces diciendo ¿Por qué hay que mantener a alguien que hizo lo que quiso, con recursos del estado? ¿porqué no se dedico a otra cosa? ¿por qué no trabajó? ¿y mi padre que trabajó toda su vida en una fábrica y ahora no tiene qué comer?.

Reformulo.

El hecho de alguien viva en la indigencia, genera indignación. Sea escritor, o no.


Sería muy bueno que se sancionaran leyes como esa, pero sería aún mejor llegar al quid de la cuestión. Dejar de palear los síntomas y desraizar las causas de la pobreza. Y sí, es algo utópico, quimérico, porque para lograr algo hay que empezarlo... Y nunca se empieza.
Yo no sé lo que es sentir dolor de estómago por hambre, sí por comer inadecuadamente o a consecuencia de una gastroenteritis, pero nunca he sentido hambre. Desconozco la sensación visceral de no tener cómo saciar mi hambre, la urgencia de vida.
Nunca he dormido a la intemperie. Nunca he caminado descalza porque carecía de calzado.
Ignoro semejantes carencias y, sin embargo, trato, me esfuerzo por comprenderlas. No quiero dejar de intentar saber que hay otras realidades y otras formas de transitar la vida. Ese es el rol que juega la empatía, luchar contra la indiferencia.
El arte, como suele decirse, alimenta el alma... Ya sé, todos sabemos, que con el alma no se come. El arte es prescindible si hay que optar entre calidad de vida y supervivencia. Pero optar siempre por sobrevivir nos deja en el vacío; nos deja carentes de sentido, desarmados para salir a dar batalla.

Volviendo al título del post. Nadie se asegura medios de subsistencia escribiendo poesía. Siempre fue así, desde la antigüedad. No es un estereotipo romántico, sinó una realidad que se mantiene en el tiempo. Hay decenas de cuadros que tienen la pobreza del poeta como tema; hubieron cientos de poetas, ahora reconocidos, que vivieron en la miseria; es algo instaurado en la sociedad y eso no va a cambiar. Nunca. La poesía no es una expresión con llegada masiva, ni siquiera puede compartirse como una película. La poesía requiere introspección, lectura a solas, con uno mismo y, sobre todo, ver lo que no se quiere ver, y sentir... Sentir lo bello y lo terrible, lo agradable y, también, lo que nos provoca incomodidad, remordimiento o asco. Entonces, la poesía no vende. Obvio. La condición humana no vende, sinó miren cuantas personas mueren día a día, por enfermedades tratables y desnutrición, devoradas por el anonimato, por la ceguera colectiva. La belleza no vende, sinó miren cuánto vale el último modelo de televisor con pantalla de plasma... Y ahí están las estrellas, todas las noches, brillando gratuitamente.

En fin... Ya no me queda café. Y no sé leer la borra.

Saludos.




El poeta en la miseria- William Hogarth

7 comentarios:

Lluís Salvador dijo...

Bravísimo.

Miguel dijo...

Creo que fuiste muy elocuente. Tu post toca varios temas que dan para reflexionar y debatir por separado, largo y tendido: el rol del arte dentro de la sociedad, el rol del poeta dentro del arte, cómo la actividad artística puede así igualarse a un trabajo, cómo se comparte, o no, la poesía (es algo cultural, o propio del género?), son sólo algunos. Sin embargo, puedo decir ahora, que estoy de acuerdo con vos en lo que decís. Dejo afuera el tema central, la pobreza y la empatía, poque no tendría ya nada que agregar a lo que escribiste. Fuiste clara y certera.

María dijo...

Es triste saber que hay tanta indignidad en el mundo, en nuestras calles...La belleza muchas veces está en los ojos de quien mira, y ésto a veces es injusto (especialmente si quien mira, es quien tiene el poder de dar y otorga de forma subjetiva)Otras veces no. El arte, vivir del arte, de lo una sabe hacer...dedicarnos a?? Tengo en mente a personas que deberían obtener un sueldo digno por lo que hacen y esto no sucede. Tanto si son artístas como sino. Vivir es necesario y obtener metas también. Un saludo, entrada muy reflexiva...me gusta.

Veronika dijo...

Lluís y María: Muhcas gracias por sus visitas y palabras.
Miguel: Hola! Sí, hay mucho para desglosar y profundizar, pero va ser mejor que ordene un poco mis ideas y encuentre un lugar para ellas en próximos posts. No me gusta alejarme tanto del hilo conductor, pero, generalmente, antes de que puede terminar de apresar una idea ya está llegando la próxima a grandes saltos.
No creo haber sido tan clara, ni tan certera, pero se agradece el cumplido.

¡Saludos!

Verónika

Rayuela dijo...

¡Muy buen post, Veronika!

Veronika dijo...

¡Gracias, Rayuela!

Saludos.

Soledad Gonzalez dijo...

Hola, claro que podemos enlazarnos. Gracias por tu comentario. Me gusta tu blog.