He comentado con anterioridad que una de las intenciones, o bien pretensiones, de este blog es ayudar a tender redes para difundir y compartir distintas expresiones literarias. Opino que esa es una de las posibilidades más sustanciales que brinda internet. La posibilidad de compartir quiénes somos, nuestra mirada del mundo con los otros; pero creo también que es importante que haya un "ida y vuelta", para que así podamos enriquecernos y no ser sólo un eco más rebotando entre servidores.
Hoy tengo, para compartir, un pequeño mosaico que estuve armando estos últimos diez días con poesías de autores de la provincia argentina de Jujuy. Es sólo un primer acercamiento, en cuanto disponga de más material haré otro post. Espero que los incentive a hacer sus propias búsquedas.
Si alguien quiere sumar nuevos poemas o textos, de ésta o cualquier otra provincia, o bien de otro país, puede subirlo como un comentario o hacermelo llegar por e-mail a
veronikamortissandi@gmail.com
Evocación del "Susqueño"
de Jorge Calvetti (de "Escrito en la tierra", 1993)
Tenía la voz espaciosa
del hombre de temple abierto
y la mirada calmosa
del que se afirma en lo cierto
Era de buen sentimiento
pero de muy mala estrella,
lo recuerdo, poncho al viento,
por la Quebrada de Juella;
trayendo reses del Valle
para Don Genaro Coca
o paseando por la calle
con un clavel en la boca.
Porque era de alma alentada
querendón y buen amigo,
fiel a la palabra dada
y capaz para un obligo.
Tenía una mulita mora
y un oscuro marchador,
por dónde andarán ahora...
¡quién les hallará valor!
Recuerdo esa mano tiesa
que le había quemado un lazo...
y la serena firmeza
con que soportó el guascazo.
(Y esa no es más que una muestra
de lo que le hizo la vida,
que para unos es siniestra
y para otros... divertida.)
Envío
¡Ojalá que vuelva a verte
cuando yo esté como vos,
cabresteándole a la muerte
por esos campos de Dios...!
Receta
de Alejandro Carrizo (de "Rabdomancia")
Créase antes de usar:
las mariposas sirven
para convencer a los
niños y a los locos
que los pétalos de una flor
pueden salir volando
en el momento menos
pensado.
Los alquimistas
de Andrés Fidalgo
Desde lugares diversos
llegaron en grupos ruidosos,
hediendo
con verdadero mal olor
de críos sin cambiar,
de adultos apartados del agua
y de agria coca fermentada.
(El colorido exterior, lo pintoresco,
el exotismo,
quedan para "uso oficial exclusivo"
del turismo).
Se derramaron por los surcos
en largo río gredoso,
con la vivaz mirada del pájaro
momentáneamente libre;
machetearon, deschalaron, cargaron,
y no de sol a sol
según figura en las planillas,
sino inhumanamente,
desde la cinco de la escarcha
hasta el anochecer con su relente.
Luego, como si nada,
prepararon
picanteadas sabrosas; cantaron y bailaron.
Bebieron
cualquier cosa que trajera
noticias quemadoras del alcohol;
se mancharon
hasta las fibras íntimas,
hasta lo intransferible de
"la criatura divina".
Y entre fugaces enardecimientos
se acoplaron
marido y mujer, los concubinos,
desconocidas con desconocidos...
Así, de modo vario
cumplieron
su obligación de proletarios:
dejar la nueva fuerza del trabajo
que continuará el ciclo.
Por último,
durmieron confundidos
hombres sudorosos
con perros con mujeres con pulgas con chicos
(en galpones de barro
por los cuatro costados),
para levantarse
y proseguir girando
triturados
en el trapiche inmenso.
Al fin, un claro día
sacudido a pitadas
y gritos de alegría,
se fueron
más sucios y enfermos
que cuando vinieron.
Pero de todos ellos quedó una montaña,
con millones de kilos de azúcar
angelicalmente blanca.
(Del verbo soportar)de Meliza Ortíz ( de "Poemas para sacármelos de encima", 2006)
Las líneas rojas.
La vista
derecho
a la caja.
(Es).
(Soporte, Ortiz.
Soporte).
Té de hierbas
Me dijo que me haría un té de hierbas.
Que entonces la gente preguntaría por mí
y que él les diría que no me estaba sintiendo bien.
Que me cuidaría mucho.
(¿Un té de hierbas me puede curar la tristeza, señor?)
Gramática II
(a Vercellone en el banco de adelante)
Yo me acuerdo que un día me salvaste,
chico triste,
de las garras del abismo.
Y ahora que sé que te cuesta
se me caen,
irremediablemente,
estas letras flacas.
(A modo de homenaje inconsciente).
. . .
No me despertó el mensaje.
Me despertó tu gran madurez hecha pedazos a las seis de la mañana.
Y quise meter la mano por el celular
y sacarte aquí por una manga.
¡Y adiviná!: me terminó saliendo una de esas conjunciones estúpidas que no llevan a ninguna parte.
(También).
(Los gramáticos de la prudencia
me enseñaron a escribir
que los brazos no se tuercen).(Podría haber sido así...)
Te encontré un rompecabezas, mi amor.
Una piecita sola, tirada en la vereda.
(Delicada, bonita como vos).
La pieza de algún rompecabezas rumbo a un bar.
La pieza de algún rompecabezas una noche.
Eso: una piecita de rompecabezas (de rompecabecitas)
tirada en la noche, en la vereda.
Para vos.
Pueden leer más de la obra de Meliza Ortíz en su blog
http://galletitassurtidas.blogspot.com/
"Iglesia de la Puna"- Walter Carreño
"Payana"- Medardo Pantoja