"Mancuspias, mancuspias..." Murmuraba entre sueños. Desperté en medio de la noche con la sensación de que alguna bestia trepaba por las paredes de mi cuarto. Un sónido áspero y silbante se escurría desde el techo. Sombras se corporizaban en alguna especie de grifo autóctono, con plumas de ñandú y pezuñas de guanaco. Hasta que traje la luz; encendiendo la lamparita del velador, con ínfulas de prometeo. Desde la mesita de luz, el "Bestiario" de Cortázar sonreía jactancioso.
El sábado finalicé la lectura del libro de cuentos
"Bestiario"(1951), de
Julio Cortázar.. Había iniciado su lectura tres semanas antes, pero por acumulación de tareas pendientes tuve que interrumpirla. Leer este libro era algo que quería hacer desde hacía mucho tiempo y ahora, que finalmente pude hacerlo, me lamento de que tan placentera expedición haya concluído.
Todos los cuentos que lo componen son, en mayor o en menor medida, inquietantes, casi diría perturbadores, como debe ser todo buen cuento que haga pie en el género fantástico. No recuerdo haber disfrutado tanto de un libro de cuentos desde que leí a Poe, por última vez.
Mientras leía, recordé otros cuentos y novelas, otras voces que sentí que anidaban como ecos en los relatos (tal vez por cierta similitud en las temáticas, o bien por alguna imagen que se construyó arbitrariamente en mi cabeza). Un ejemplo de esto fue el cuento
"Circe" que me remitió, no sé bien porqué, a
"El caso de la señorita Amelia", un cuento de
Rubén Darío que leí hace unos trece años y al que no había vuelto desde entonces.
Acá les dejo el listado de cuentos que integran el libro:
Casa tomada, Carta a una señorita en París, Lejana, Ómnibus, Cefalea, Circe, Las puertas del cielo y Bestiario.
Fragmentos:
"A veces sé que tiene frío, que sufre, que le pegan. Puedo solamente odiarla tanto, aborrecer las manos que la tiran al suelo y también a ella, a ella todavía más porque le pegan, porque soy yo y le pegan. Ah, no me desespera tanto cuando estoy durmiendo o corto un vestido o son las horas de recibo de mamá y yo sirvo el té a la señora de Regules o al chico de los Rivas. Entonces me importa menos, es un poco cosa personal, yo conmigo; la siento más dueña de su infortunio, lejos y sola pero dueña. Que sufra, que se hiele; yo aguanto desde aquí, y creo que entonces la ayudo un poco. Como hacer vendas para un soldado que todavía no ha sido herido y sentir eso de grato, que se lo está aliviando desde antes, previsoramente."
de "Lejana"
"-Han tomado esta parte- dijo Irene. El tejido le colgaba de las manos y las hebras iban hasta la cancel y se perdían debajo. Cuando vio que los ovillos habían quedado del otro lado, soltó el tejido sin mirarlo."
de "Casa tomada"
"La mano pasó sobre el vidrio como un pájaro por una ventana. A Isabel le pareció que las hormigas se espantaban de veras, que huían del reflejo. Ahora ya no se veía nada, Rema se había ido, andaba por el corredor como escapando de algo. Isabel sintió miedo de su pregunta, un miedo sordo y sin sentido, quizá no de la pregunta como de verla irse así a Rema, del vidrio otra vez límpido donde las galerías desembocaban y se torcían como crispados dedos dentro de la tierra."
de "Bestiario"