miércoles, 24 de junio de 2009

Los mundos encantados de Miyazaki




La imágen que me antecede es el castillo vagabundo (o ambulante) de la película "El íncreible castillo vagabundo" o "El castillo vagabundo de Hauru" (Hauru no Ugoku Shiro), de Hayao Miyazaki, que se estrenó en el año 2004.
¿Quién es Hayao Miyazaki? Un magnífico cuentacuentos. Un constructor de mundos. Un idealista.
Afamado mangaka (creador de cómics y/o novelas gráficas), productor, ilustrador y director de animé (animación japonesa), responsable de títulos como: "Nausicaa del valle del viento" (1984), "Laputa: el castillo en el cielo"(1986), "Mi vecino Totoro"(1988), "Princesa Mononoke"(1998), "El viaje de Chihiro"(2001), etc. Sus creaciones han acompañado a generaciones enteras en todo el mundo y también, cabe destacar, han inspirado a nuevas generaciones de realizadores. Su genial talento e inusual estilo le mereció incluso el reconocimiento de Hollywood y sus grandes estudios.

Hoy vi por enésima vez la película que ilustra el post; y no deja de maravillarme. Ese castillo que parece construído por algún niño de cuatro años, precario y caprichoso. Una especie de acumulación de trastos viejos, pero con cierto aspecto orgánico insoslayable. Atiborrado de detalles que pasan desapercibidos a primera vista. Así son todos los elementos en los relatos de Miyazaki, desafían el realismo adulto y nos imponen la mirada mágica e inocente del niño.
Esta película es una de mis favoritas porque los personajes principales están muy bien desarrollados, a través de cada pequeño gesto y acción descubrimos un poco más de su carácter; y su historia está llena de ternura.
Hauru, el mago seductor e histriónico, que intenta huir permanentemente de la guerra y de sus propios demonios; es un personaje dual, difícil de captar en toda su dimensión hasta el final. Por otro lado está Sophie, una jóven sencilla y compasiva, que trabaja haciendo sombreros. Sóphie es valiente y determinada, pero se considera poca cosa para los demás. A estos protagonistas, se suma una vieja bruja despechada, un demonio-fuego irreverente y divertido, un espantapájaros gentil y enigmático, una niño aprendiz de mago, etc, etc... En una ambientación que recuerda a la europa de finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, con un paisaje que sufre, a cada momento, la irrupción de la guerra y su maquinaria.

No es sólo su estilo de ilustración y arte lo que merece elogio; sinó también la forma en que construye la narración, que deja vericuetos sobre los cuales hay que volver cuando llega el desenlace; y sus personajes, que van de la comedia al drama con la mayor naturalidad, aunque sea en un contexto por demás extravagante. También es frecuente el uso del absurdo y del grotesco, como elementos estéticos y discursivos.

Las películas de Miyazaki, así como el resto de sus obras, siempre hablan de la guerra en oposición a la naturaleza y a las cosas bellas de la vida; nos muestra la fragilidad del equilibrio sobre el cual construímos nuestras certezas. Siempre hay niños y siempre hay abuelos en sus relatos; y nos muestra el entendimiento que hay entre éstos, aunque parezcan vivir en las antípodas. Miyazaki parece sugerir contínuamente que somos los adultos quiénes no entendemos de qué se trata vivir, que somos nosotros quiénes escapamos permanentemente de lo que es significativo. Los adultos subestimamos a los niños, considerándolos lejos de todo saber; y despreciamos a nuestros viejos, por inútiles. Descartamos la mirada de la inocencia, el asombro, y la voz de la experiencia, por igual.
Miyazaki construye mundos fantásticos a partir de metáforas y emociones universales, casi siempre enraízadas en la infancia.
"Ponyo en el arrecife" (Gake no ue no Ponyo), su último largometraje, por ejemplo, cuenta su propia versión de La sirenita. Y lo hace en un lenguaje a prueba de adultos... Les aseguro que cualquier niño pequeño la entiende, aún en japonés. Pero un adulto corre el riesgo de quedarse afuera. Sin ser de mis preferidas, contiene algunas imágenes muy poderosas.
Desdea la pequeña Heidi, que era felíz sólo por corretear entre las cabras, sin importarle su condición pobre; hasta la jóven Sophie convertida en una abuelita nonagenaria; Miyazaki nos reclama que cambiemos nuestra mirada sobre el mundo, que recuperemos la capacidad de conmovernos.
Pixar-Disney, estrena por estos días una película inspirada en su obra: UP. Todavía no la ví. Seguramente lo haga, parece buena. Pero dudo, perdonen mi escepticismo, que pueda disfrutar de ella viéndola once veces.

Enlaces:

www.ghibliworld.com

www.ghibli.jp
www.nausicaa.net

5 comentarios:

Lluís Salvador dijo...

¡Hola!
Añadiría que Miyazaki es el poeta de un mundo que se desvanece, un mundo con otros valores, máquinas y personas. Algo parecido a lo que ocurre con el mundo de los aviadores del Adriático en Poco Rosso, un película que siempre me ha conmovido hasta las lágrimas en momentos, y que me sigue fascinando.
Un saludo!

Veronika dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Andromeda dijo...

A mí me fascina el mundo de Miyazaki, hace poco vi Porco Rosso y me gustó muchísimo. Hasta ahora mi favorita es El viaje de Chihiro, quizá porque fue la que me introdujo en los laberínticos caminos que entremezclan la imaginación, la inmensidad de ese universo tradicional, y todos los elementos que mencionas.
La última que vi fue Mi vecino Totoro, ¡¡preciosa!!

Me encantó esta entrada, un saludo.

Román Ahuí dijo...

Tu blog incluido en mis favoritos.

Veronika dijo...

¡Hola Andrómeda!: "El viaje de Chihiro" es una película que me gusta mucho también, desborda imaginación. A mi "Vecino Totoro" la tengo que ver otra vez, y bien.
La primera película que vi de Miyazaki fue "Nausicaa", y desde entonces me enamoré de su trabajo.

Román Ahuí: Muchas gracias por tu visita. Lo bueno de los links es que me permiten descubrir otros blogs y crear nuevas redes con gente que, en muchos casos, comaprten intereses.

¡Saludos!