jueves, 13 de enero de 2011

Viaje a Oriente



Esta novela corta de Hermann Hesse bien podría llamarse "Viaje a sí mismo". Es más, podría resumir todo el argumento en dicha afirmación; pero, entonces, perdería la oportunidad de fatigar a mis amigos lectores con mis sinuosas e inacabables oraciones y desvaríos.

Y sí, soy una lectora incorregible. Recaí en los clásicos, otra vez... No puedo evitarlo. Cada vez que siento que necesito leer "en serio" busco un autor clásico. Igualmente, puedo decir a mi favor que en esta ocasión la lectura me encontró a mí y no, yo a ella. En una mesa de saldos descubrí este precioso librito y no pude dejarlo pasar; el diseño de esta edición de Paidós es muy actual, tiene ese aspecto retro-chic que está de moda y fácilmente cautiva a cualquier diseñador... A mí me generó cierta nostalgia, me recordó viejas colecciones que sólo se consiguen en cajones de ofertas en ferias, con ejemplares maltratados y páginas resecas. Tiene un tamaño muy conveniente para ser llevado a todas partes, papel blanquísimo de buen gramaje que permite una cómoda lectura, y una relación tamaño/peso que se siente muy bien en la mano. No me miren con suspicacia... Vamos, seamos honestos. ¿Quién no huele un libro nuevo? ¿Quién no lo mira del derecho y del revés? ¿Quién no deja correr las yemas de los dedos por la cubierta?. En fin, es un librito sensorialmente muy agradable.

Este libro-librito, esperaba su turno para ser leído. Nunca me parecía el momento oportuno para dar inicio a su lectura. Hasta que surgió un viaje, curiosamente, a la República Oriental del Uruguay. Me iba de viaje a oriente, menuda indirecta, y quería llevar un par de novelas que no hicieran mucho bulto en mi bolso de mano; entonces, el libro-librito se presentó ante mis ojos en todo su esplendor.

Leí Viaje a Oriente una mañana, apenas amanecido el día, oyendo el romper de las olas y oliendo la brisa salada que llegaba hasta mí rodando desde una duna. Razón por la cual, cualquier libro que hubiese leído en ese momento me habría parecido bueno y pletórico de bellas palabras. Están advertidos. Pero, haciendo a un lado ese idílico escenario de lectura, puedo decir que me gustó leerlo y enriqueció ciertas ideas propias con nuevas metáforas.
En cierta forma, me dió la sensación de que Hesse cuestiona de manera burlona un prejuicio muy vigente que tiene que ver con las búsquedas metafísicas y espirituales. Esa creencia de que viajando a un destino exótico y místico, llámese India o Tíbet, por dar un ejemplo, encontraremos las respuestas a nuestras más intricadas preguntas; podremos beber hasta saciarnos de la fuente de la sabiduría y experimentar la iluminación de Buda. Creo que, ya sea yendo a un ashram, a un monasterio budista o, simplemente, en plan turista, a los lugares mencionados, volveremos tal como partimos si no buscamos primero ese saber dentro de nosotros mismos. Parece, o al menos así lo entendí yo, que Hesse pensaba algo por el estilo al respecto. Y de eso trata este libro, y casi sino toda la obra de este autor, de la búsqueda más antigua que ha emprendido el ser humano, la búsqueda de sí mismo, la búsqueda del ser. ¿Quién soy? ¿Quién estoy siendo? ¿Cómo y por qué ser? ¿Cómo puedo ser feliz siendo quien soy?
"Viaje a oriente" también nos recuerda esa cualidad que destacan humanistas y filósofos, cuando de ser y, sobretodo, de ser felices se trata: el valor. Bien definido por la RAE como "Cualidad del ánimo, que mueve a acometer resueltamente grandes empresas y a arrostrar los peligros". Pienso que, efectivamente, la felicidad es una gran empresa que deberíamos emprender con resolución y convicción, sin perder nunca de vista quienes somos, y sin sosobrar ante la mirada ajena.

Reza una canción del compositor cubano Silvio Rodríguez...
La cobardía es asunto
de los hombres, no de los amantes.
Los amores cobardes no llegan a amores
ni a historias, se quedan allí.
Ni el recuerdo los puede salvar,
ni el mejor orador conjugar. *

Ni el amor, ni la felicidad, ni la vida misma parecen accesibles, o hasta posibles cuando ni siquiera tenemos el valor de ser quien, nos guste o no, ya estamos siendo. Puedo sonar pretenciosa al decir esto, y lo soy, porque me asumo como una autoridad en lo que a cobardía se refiere, ejem.
Y no estoy diciendo nada nuevo, lo sé, tampoco Hesse lo hacía... ¡Pero cuánto nos cuesta hacerles un espacio a estas ideas en nuestra vida-valija!

Les deseo a todos un buen viaje.



Fragmentos...


..."Naturalmente, estos sucesos solamente pueden impresionar a aquellas personas que estén poseídas por nuestro mismo espíritu. Por eso tal vez los hechos relatados suenen pobres y necios en los oídos profanos; pero todos y cada uno de los que vivieron aquellos días mágicos de Bremgarten podrían confirmar cuanto he dicho, añadiendo por su cuenta mil detalles a cual más bello. Siempre recordaré aquellos días: el reflejo de las colas de los pavos reales en los árboles cuando se mostraba la Luna; el brillo de las sirenas junto a las bronceadas rocas de la orilla del río; la figura enjuta de Don Quijote montando la primera guardia bajo los castaños; el brillo de los últimos cohetes por encima de la torre del castillo, bajo el manto negro de la noche; detalles hermosos que jamás olvidaré"...

..."Ya empieza a anochecer-dijo-, y pronto comenzará a llover. No sé gran cosa de las hazañas que llevó a cabo David, e ignoro si realmente fueron tan grandes como aseguran. Y, con toda sinceridad, tampoco conozco mucho sus salmos. No quisiera decir nada en contra de ellos. Pero de que la vida sea algo más que juego, de esto no me convencería ni el mismo David. La vida es bella y feliz precisamente cuando es esto: juego. Naturalmente que podemos hacer de la vida todo lo imaginable; podemos convertirla en un deber, en una guerra o en una cárcel, pero no por ello se hace más hermosa. ¡Hasta la vista; he tenido un gran placer...!"...

Extraídos de "Viaje a Oriente", de Hermann Hesse. Colección El arco de Ulises, Editorial Paidós, 2008. Traducción de Víctor Scholz.

*La estrofa pertenece a la canción "Óleo de una mujer con sombrero" de Silvio Rodríguez. Les recomiendo escucharla, es muy lírica.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

No leí el libro aun. "Naturalmente, estos sucesos solamente pueden impresionar a aquellas personas que estén poseídas por nuestro mismo espíritu", que buena forma de decir que las personas solo pueden tomar de afuera lo que están preparados para tomar desde adentro (obviamente más clara que la mía).

Romek Dubczek dijo...

Hesse era uno de mis autores de adolescente.
saludos

Anónimo dijo...

Wuauu... tu blog es sensacional! me ha encantado, un saludo!


jorgemaseda.blogspot.com

Anónimo dijo...

...por cierto, voy a hacerle un enlace al mío, espero que no te importe, quiero seguirlo mas diariamente, saludos de nuevo!

Veronika dijo...

Gracias por la visita Jorge!
No hay problema con el enlace, creo que es parte de lo que enriquece la experiencia de tener un blog.

¡Saludos!

Carmen Silza dijo...

Me has encantado, felicidades por tu blog...Saluddos

Veronika dijo...

¡Muchas gracias Carmen!
Saludos!

Alicia María Abatilli dijo...

Veronika, gracias por este blog.
Muy interesante, ágil, necesario.
Detonas una inquietud inusitada en estos tiempos.
Gracias por tanta entrega.
Coincido contigo en lo que se refiere a Hesse y también en la elección de esta letra de Silvio.
Un abrazo.
Alicia

Veronika dijo...

Muchas gracias por tu valioso comentario, Alicia. Lo había pasado por alto... Y ya han pasado meses desde que lo escribiste, pero mejor tarde que nunca.
Un abrazo


Verónika

Anónimo dijo...

Acabo de terminar el libro y en busca de aclaraciones tu opinión me ha sido de mucha ayuda. Muchas gracias,me ha encnatado y estoy deacuerdo contigo.